A pesar de que debo de estar feliz y agradecido por lo que tengo (que en verdad lo estoy); por lo maravilloso que han sido estos doce meses (diametralmente opuestos a lo que estaba sucediendo el año pasado); por todas la oportunidades, personas, experiencias, triunfos… debo confesar que me siento incompleto.
Últimamente me ha estado fallando el saber exactamente qué es lo que estoy sintiendo. ¿Es normal no saber qué es lo que uno mismo experimenta?
Situaciones trascendentes que no me han hecho mella y sigo campante…
Situaciones vanas que me quiebran y me ponen con el alma en un hilo…
¿Será todo culpa de mi “peculiar” modo de ver la vida?
No me malinterpreten… realmente no tengo manera de retribuir lo suficiente por todo lo que tengo en este momento (no es que uno sea malagradecido o similar), pero algo falta… y no sé qué es… bueno, creo que lo sé… pero obtener el complemento adecuado (¿y necesario?) no depende de mí, sino que es totalmente externo y ajeno a mi control.
¿Debo esperar pacientemente a que el destino (la vida, Dios, el karma…) actúe o debo de ser proactivo e ir a conseguirlo por mis propios medios?
¿Qué pasa cuando la lógica te dice que no hagas nada, porque ya te has equivocado haciendo eso mismo que el sentimiento te grita que lo intentes?
Las palabras me ayudan a estructurar todo lo que sucede en mi cabeza, dándole un orden, un principio y un fin, le añade coherencia y sentido a mis pensamientos… de lo etéreo a lo sensorial (empleando la vista, puedo “ver” mis pensamientos a través de este escrito)
Mucho pensar y no llego a ninguna conclusión que me pueda ser de utilidad
Simplemente identifico palabras repetidas que rondan y rondan:
~ un artículo: nosotros
~ un sustantivo: esperanza
~ un adjetivo: desconcertado
~ un verbo: intentar
~ un adverbio: todavía