¿Qué levante la mano aquel que no conozca (o tenga) un amigo “borrachín”? Ya saben, ese característico personaje que en cada reunión, fiesta, festejo, celebración (o lo que sea), termina totalmente briago, intoxicado por la gran cantidad de alcohol ingerido en un lapso corto de tiempo.
Confieso que debido a mi formación como ingeniero, he sido testigo de gente con este comportamiento dañiño; y aunque el consumo de alcohol se relaciona tradicionalmente con los hombres, es una problemática que no discrimina el sexo de las personas… muchas mujeres también padecen este problema.
A sabiendas de que pueden caer en el mismo comportamiento destructivo (para ellos y los demás), me impresiona su insistencia al continuar con el mismo patrón de consumo; y muchas veces lo que obtienen al recobrar la conciencia, no suele ser del todo agradable (para nadie).
Cual El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde de Robert Louis Stevenso; tanto el habla “arrastrada” como la pérdida de inhibiciones suelen ser “señales” de que la bebida está apoderándose de ellos. La personalidad “oculta” no tarda en aparecer, y se manifiesta de manera única, puesto que no existen dos reacciones similares ante el mismo estímulo en el cuerpo humano. Mientras unos pueden ponerse “cariñosos” (los típicos: eres más que mi hermano, mi amigo), otros pueden experimentar desde tristezas hasta depresiones; otros sacan a relucir su personalidad “galán” o “femme fatale” … todo un despliegue de comportamientos, de los que (hasta) Freud estaría sorprendido.
Nunca enteré por completo a alguien que se daña a sí mismo, por el mero gusto de hacerlo. Y realmente no quiero juzgar a nadie (no soy quién), ni que tenga un toque moralino, mucho menos intentar hacer sentir mal a las personas que puedan leer esto.
Quiero entender por qué las personas hacen lo que hacen, a sabiendas anticipadas de los resultados; en el corto plazo la temible cruda (tanto física, como moral), la pérdida de relaciones sociales, un posible accidente (porque usualmente se ponen tercos y se aferran a querer conducir o realizar proezas alocadas)… o a largo plazo, los daños en el cerebro y el sistema nervioso, las afectaciones al corazón, un mal funcionamiento del estómago y tubo digestivo, y ni dudar del perjuicio al hígado y al páncreas.
Entonces… (ya pueden bajar la mano) y díganme cuántos fueron los que conocen a un borrachín, teporochito, bebido, tomado, ebrio, borrachote… que viene siendo un alcohólico, aquella o aquel con (no solo un problema, sino) con una enfermedad real.