(es tu cumpleaños) – Jugarretas

Las circunstancias en que nos conocimos fueron curiosas; si “curioso” es un adjetivo apropiado. Jugarretas del destino que hicieron que cruzáramos camino y que eventualmente compartiéramos historia -momentánea. Realmente no recuerdo del todo bien cómo es qué sucedió, pero sea como fuere,  se agradece.

Tú. Recién habías llegado de otro estado, queriendo conquistar la ciudad.
Yo. Justo emprendiendo una nueva etapa, creyendo que haría todo.

El aroma de flores (de esas blancas pequeñas que hay por todo Guadalajara) del muro de tu jardín se hace presente… los residuos de lluvia nocturna aún caían entre las hojas y las ramas de los muchos árboles cercanos a tu casa.
Me gustaba la zona por dónde habitabas: tranquila, apacible y segura.
Me gustaba el pequeño departamento, procrastinado en su acomodo.
Me gustaba tu compañía. Me gustabas tú (mucho).

Un vuelco de recuerdos llegan, ahora que pienso en cómo terminó todo. Cómo fue que tu actitud cambió de la nada y comenzaste a ser cortante; el girasol que te llevé (el primero que he entregado); todos los tipos de antigripales que traje para combatir tu resfriado; que por ti fue que conocí a esa cantante llamada “Pambo”; tu laptop y cómo escuchábamos música en ella; que comenzamos a hablar de nada, y sus trivialidades; tu ausencia y entendí que debía irme; que pregunté si así lo querías… el sonido de tu monosílabo, que dictó la sentencia.

Recuerdo que te di un abrazo (muy apretado) y te di las gracias. Recuerdo cómo intenté abrir la puerta del cancel blanco y crucé después de que la abriste.
Recuerdo el anhelo que tuve de escucharte decir algo… y sólo oír la puerta cerrarse. Lloré (primera vez que alguien merecía mis lágrimas)… si, lloré por ti mientras caminaba. No quería manejar así, debía calmarme.
Recorrí un rato por las calles, la noche era fresca y debía pensar un rato; no tenía miedo, tenía malo el corazón… roto que le dicen.

Eventualmente desapareciste. Y confieso que te intenté olvidar. Perdido en algún lugar de mi propio ser, tu recuerdo había comenzado a desvanecerse, lentamente tu presencia se había hecho translúcida…. ¿y cómo no hacerlo después de aquella noche?

Entenderás ahora mi sorpresa (y encrucijada) cuando, después de conversar contigo por tanto tiempo, me pediste perdón y yo no entendí el por qué. Verdaderamente que no te esperaba de vuelta así, y más porque ya te había visto anteriormente y continuabas indiferente; esas jugarretas que nos había presentado, nos volvían a reunir (en un modo bastante bizarro). Sin embargo, contra todo pronóstico y lógica, me dio gusto saber de ti, en verdad… aunque sea casi cuatro años después.

Fue lo que fue. Eres parte de mi y de mi historia.
Me da gusto saber que estás bien, que te va bien… y que estás contento.
Yo estoy feliz, me siento bien… no tengo rencor alguno.

Es tu cumpleaños… no sé qué regalarte, simplemente no lo sé.
Mejor escribo. Y escribo de las jugarretas, del tu y yo… de lo que fue.

Published by yoSoyTono

•–connecting the dots between people, technology, and marketing & communications –•

Leave a comment