¿Sabes?
Recuerdo esa mañana que me abriste la puerta, entré a tu cocina junto con mi maleta naranja y me diste un abrazo muy apretado, diciéndome que todo iba a estar bien.
Me hiciste pasar a mi nueva habitación (temporal) que preparabas para mi y afirmaste que estaba en casa.
¿Sabes?
Esa tarde que fuiste conmigo a donde era mi hogar, me sirvió saber que estabas ahí a un lado mío. Dejaste que me adelantara un poco, mientras mi mirada se ponía llorosa por lo que veía, ese edificio ahora colapsado que tiene (casi) todo lo que tengo.
No dejaste de observarme con cautela y procediste con cuidado, porque no sabías cuál sería mi reacción. Pero aún con eso, ahí estuviste cerquita, acompañándome
¿Sabes?
Todas estas noches de las últimas semanas no me he sentido (tan) triste de perder mi hogar en CDMX, ni me deprimí, ni me enojé horriblemente, ni me he tirado al llanto porque tú me recibiste en el tuyo.
Me cuidaste y estuviste velando porque estuviera bien. Me hiciste parte de tu familia.
¿Sabes?
Dejaste la buena intención y pusiste manos a la obra. No te preocupaste, te ocupaste (de mi). Diariamente (tú y Fer) me ayudaron a hacer mucho más leve mi situación.
Me hicieron sentir muy seguro, no me dejaron solo ni abandonado, siempre estuve acompañado por ustedes.
¿Sabes?
Las mañanas en que invadí su rutina tempranera, no me sentí excluído sino invitado a ser parte de su hábito cafetero. Sus desayunos rapiditos y la pelea lavar los platos (pero bien lavados). Las ocurrencias y los mensajitos crípticos dibujados vinieron a alegrarme el día y sorprenderme como si fuera niño pequeño.
¿Sabes?
Esas tardes de conversaciones divertida me ayudaron como no tienes idea; no me sentí menos, ni me trataste con ese falso-tacto que suele tener la gente cuando se enteran de lo sucedido.
Éramos tú y yo platicando, normal, como antes de que todo sucediera.
¿Sabes?
Casi todas las noches me la pasé pensando y pensando. Sólo pude llegar a la conclusión que todas esas pequeñas y grandes cosas, los detalles, las atenciones, tanta molestia y demás que hicieron estas semanas pasadas no tiene manera de agradecerse. En serio
¿Sabes?
Te quiero mucho. Agradezco que estés en mi vida.
Los quiero mucho. Me han ayudado como no tienen idea.
Te quiero Conejo, porque eres mi hermano mayor.
Los quiero mucho. Por todo lo que hicieron por mi.
¿Sabes? Los quiero.